Crullers

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El Cruller es un bollo tipo Donut, de origen alemán, aunque donde realmente son famosos es en Canadá y USA. Esta receta es de ésas que aúnan presencia y sabor. Son exquisitos tanto para desayunar como para merendar.
Cruller

Ingredientes:
Para la masa:
– 125 ml. de leche
– 80 gr. de harina
– 15 gr. de azúcar
– 1 huevo + 1 clara
– una pizca de sal
– 45 gr. de mantequilla
– aceite de girasol para freir
– piel de una naranja
Para el glaseado
– 40 gr. de azúcar en polvo
– 1 cucharadita de agua
– una cucharada pequeña de canela

Preparación:
En una olla ponemos la leche junto con el azúcar y la piel de naranja a fuego medio hasta que rompa a hervir. En ese momento añadimos la mantequilla y removemos hasta que se disuelva completamente.
Retiramos la piel de naranja y añadimos la harina toda de golpe junto con la pizca de sal. Mezclamos con ayuda de una cuchara de madera durante 10 minutos para que se cocine eliminando la humedad de la masa.
Pasamos la masa a un bol, añadimos el huevo ligeramente batido y mezclamos hasta que se integre completamente en la masa. Hay que tener un poco de paciencia porque cuesta un poco conseguir una masa homogénea.
Cuando tengamos el huevo complemente integrado es el momento de añadir la clara y seguir mezclando hasta que nos quede una masa ligera pero no muy liquida.
Ponemos la masa en una manga pastelera, con una boquilla de estrella, no demasiado estrecha.
Cortamos cuadraditos de papel de horno, los pintamos con un poco de aceite y sobre ellos vamos echando la masa haciendo círculos en cada uno, como una rosquilla. 
Ponemos abundante aceite de girasol en una sartén a temperatura media-alta. Los freímos con el papel, que nada más tenga contacto con el aceite se despegará, y entonces, con ayuda de unas pinzas, lo retiramos.
Dejamos que se doren y en ese momento los retiramos y los ponemos sobre papel absorbente para retirar el exceso de aceite. 
Mientras enfrían preparamos el glaseado, poniendo en una taza el azúcar en polvo junto con el agua y la canela. Mezclamos bien, y si veis que os queda un glaseado muy denso podéis añadir un poco más de agua, hasta conseguir la textura ideal.
Cuando estén fríos, los bañamos por la parte de arriba con el glaseado y los dejamos reposar sobre una rejilla para que seque el glaseado.

Imagen: David Powers King

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